La política en México no descansa y este 23 de enero de 2026 el nombre de Alejandro “Alito” Moreno está en boca de todos. ¿La razón? Una serie de declaraciones que, para muchos, suenan a una invitación abierta para que Estados Unidos meta la mano en la seguridad nacional. Aunque él prefiere llamarlo “cooperación“, el tono de sus palabras ha levantado más de una ceja en los pasillos de Palacio Nacional y en las redes sociales.
Una “ayudadita” con tecnología de punta
Lo que está pasando es que el dirigente nacional del PRI no se ha guardado nada. En sus intervenciones más recientes, “Alito” ha sido enfático: asegura que el gobierno mexicano no puede solo contra los cárteles y que es hora de dejar de lado los “discursos de soberanía” que, según él, solo sirven de pretexto para no dar resultados.
El argumento central de Moreno es que Estados Unidos tiene la tecnología, el equipamiento y la capacidad operativa que a México le hace falta. No es que esté pidiendo una invasión al estilo película de Hollywood —o al menos eso dice su equipo—, sino una colaboración estrecha que permita desmantelar a los grupos criminales. Para él, defender la soberanía mientras el crimen organizado controla territorios es, simplemente, una “narrativa falsa“.
El avión en Toluca: la chispa que encendió la mecha
Todo este ruido no salió de la nada. El ambiente ya estaba caldeadito tras el aterrizaje de un Hércules C-130 estadounidense en el aeropuerto de Toluca. Ese evento fue el combustible perfecto para que “Alito” cuestionara por qué el gobierno de Claudia Sheinbaum rechaza un apoyo que parece tan necesario.
Además, hay un toque personal y bastante picante en esta historia: Moreno fue removido de la Comisión de Marina en el Senado. Él dice que lo sacaron “a la mala” justo porque su postura sobre la entrada de tropas extranjeras para temas de cooperación no le gustaba a la mayoría oficialista. Vaya, que le pasaron la factura por pensar diferente.
¿Cooperación o intervencionismo?
Lo cierto es que la línea entre una “coordinación profunda” y una “intervención” es más delgada de lo que parece. Mientras “Alito” insiste en que no se viola la soberanía si el objetivo es proteger a las familias mexicanas, sus detractores lo acusan de ser “entreguista” y de querer arrodillarse ante las exigencias de la Casa Blanca, hoy liderada por Donald Trump.
Al final del día, la pregunta que queda en el aire es: ¿se puede combatir al narco sin perder el control del país? Moreno cree que sí, siempre y cuando se acepte la ayuda del vecino del norte. Sus críticos, en cambio, ven en sus palabras un peligroso precedente que podría cambiar la historia de la diplomacia mexicana para siempre.
