lunes 21 septiembre, 2026

Un video difundido en redes sociales colocó en el centro de la polémica al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, luego de que se observara a integrantes de su equipo limpiándole los zapatos momentos antes de un acto público.

Las imágenes muestran a una mujer del área de comunicación agacharse para limpiar uno de los zapatos del ministro, mientras este permanece de pie y espera sin intervenir. Segundos después, otro colaborador se aproxima para limpiar la parte trasera del calzado, acción que Aguilar Ortiz observa girando ligeramente la cabeza.

La escena provocó reacciones negativas entre usuarios de redes sociales, quienes cuestionaron el comportamiento del ministro por considerarlo incongruente con los discursos de austeridad y trato igualitario promovidos desde la llamada Cuarta Transformación.

De acuerdo con la información que circuló junto al video, la mujer que aparece limpiando el calzado fue identificada como Amanda Pérez Bolaños, titular de la Oficina de Comunicación Social de la SCJN, cargo que ocupa desde septiembre de 2025. Pérez Bolaños es egresada de Relaciones Internacionales del ITAM, según datos públicos de la institución.

Hasta el momento, Hugo Aguilar Ortiz no ha emitido una postura oficial sobre el video ni sobre las críticas generadas, mientras el material continúa circulando y alimentando el debate sobre jerarquías, privilegios y prácticas dentro del Poder Judicial.

Lopez Doriga ataca dicho acto

López-Dóriga fue mucho más allá de una crítica política y colocó el tema en un plano ético y profesional. Cuando afirma “Esto es indigno”, no se refiere únicamente al acto de limpiar unos zapatos, sino a la normalización del abuso simbólico del poder.

Al señalar que en más de 57 años de carrera periodística nunca había presenciado algo así, enfatiza que ni siquiera en épocas de mayor ostentación del poder se exhibían públicamente escenas de trato servil hacia funcionarios de alto nivel.

La frase “¿Quién se cree este guarro?” marca un punto de ruptura total. Para López-Dóriga, el foco del problema no es el colaborador, sino el funcionario que permite y normaliza ese comportamiento, reflejando soberbia, desconexión y falta de respeto institucional.

Salinas Pliego a pesar de que nadie ha nombrado las 77 menciones en los archivos Epstein se pone de ejemplo:

Share.
Exit mobile version