lunes 21 septiembre, 2026

En medio de una atmósfera que se siente cada vez más tensa por la falta de combustible en la isla, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel decidió romper el silencio con un mensaje que, más que un reporte de gobierno, pareció un respiro de alivio dirigido al otro lado del Golfo.

Desde La Habana, el mandatario aprovechó una inusual comparecencia televisiva para dejar claro que, aunque Washington apriete las tuercas, “Cuba no está sola“. Y en esa lista de aliados, el nombre de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, brilló con luz propia.

Un agradecimiento con dedicatoria especial

Díaz-Canel no se anduvo con rodeos. Con papeles en mano y un tono que oscilaba entre la preocupación por la crisis energética y la gratitud diplomática, reconoció públicamente el respaldo que ha recibido de México en estos días de “asfixia total“.

Lo que más llamó la atención fue el detalle con el que se refirió a las “mañaneras” de Sheinbaum. Según el mandatario cubano, la presidenta mexicana no ha dejado pasar oportunidad para fijar la postura de su país, respondiendo preguntas sobre la isla y defendiendo el envío de ayuda humanitaria frente a las amenazas de sanciones que llegan desde el norte.

“La presidenta Claudia Sheinbaum, que prácticamente en todas sus mañaneras responde preguntas que tienen que ver con la posición de México y su apoyo a Cuba… les puedo asegurar con todo sentido de responsabilidad que Cuba no está sola“, puntualizó el mandatario frente a los micrófonos.

Entre el petróleo y la diplomacia

La situación no es para menos. El gobierno de la isla está lidiando con lo que llaman un “plan de desabastecimiento agudo de combustible“, una consecuencia directa de la persecución energética que, aseguran, ha arreciado en las últimas semanas.

Mientras que en Estados Unidos el discurso se centra en cortar los suministros para forzar un cambio de régimen, en la Ciudad de México el guion es distinto. Sheinbaum ha mantenido una línea firme: México no abandona a sus hermanos latinoamericanos. Aunque el director de Pemex ha sido cauteloso al decir que el envío de crudo depende de la disponibilidad, el respaldo político de la mandataria mexicana le ha dado a La Habana el oxígeno necesario para no declararse en colapso total.

¿Qué sigue para la relación bilateral?

Este gesto de Díaz-Canel no solo busca calmar las aguas dentro de su país, donde los apagones ya son parte de la rutina diaria, sino también mandarle un mensaje directo a la Casa Blanca: México sigue siendo el puente que no logran dinamitar.

Por ahora, el ambiente en las calles de La Habana sigue siendo de incertidumbre, pero al menos hoy, el gobierno cubano se siente un poco menos aislado. El “toque personal” de la diplomacia mexicana parece estar surtiendo efecto, al menos en la narrativa de resistencia que Díaz-Canel intenta mantener viva.

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