lunes, el tablero diplomático de México dio un giro significativo. Alejandro Gertz Manero, quien hasta hace poco menos de dos meses encabezaba la Fiscalía General de la República (FGR), rindió protesta formal como el nuevo embajador de México ante el Reino Unido. El nombramiento, impulsado directamente por la presidenta Claudia Sheinbaum, fue validado por la Comisión Permanente en una sesión marcada por el apoyo del bloque oficialista y el vacío de la oposición tradicional.
Un salto diplomático bajo la lupa
La ratificación de Gertz Manero no estuvo exenta de fricciones. Mientras los legisladores de Morena, PVEM y PT avalaron el perfil del abogado con una votación a mano alzada, las bancadas del PAN y el PRI optaron por el ausentismo como señal de rechazo.
Por su parte, Movimiento Ciudadano (MC) fue la única fuerza opositora que se quedó en el recinto para confrontar la decisión. El senador Luis Donaldo Colosio Riojas lideró la crítica, señalando que, aunque Gertz posee una trayectoria extensa, carece de la formación específica y las competencias diplomáticas que exige una sede de la importancia de Londres.
Cronología de un relevo polémico
La llegada de Gertz Manero a territorio británico cierra un ciclo de incertidumbre que comenzó en noviembre de 2025:
- Salida de la FGR: El exfiscal abandonó su cargo tres años antes de lo previsto, interrumpiendo un mandato que debía terminar en 2028.
- El anuncio: Tras semanas de hermetismo, Claudia Sheinbaum confirmó en enero que el destino del veterano político sería sustituir a la cuestionada Josefa González Blanco.
- Misión diplomática: Gertz asume una embajada que ha estado rodeada de controversias por presuntos maltratos al personal y diversas irregularidades administrativas.
Defensa del oficialismo
Ante los señalamientos de falta de credenciales, el bloque de la Cuarta Transformación cerró filas. Diputados como Magdalena Núñez Monreal (PT) defendieron el nombramiento, asegurando que la capacidad institucional y el conocimiento del Estado de Gertz son activos necesarios para un diálogo firme con potencias extranjeras.
Con esta toma de protesta, Gertz Manero deja atrás su turbulento paso por la procuración de justicia para integrarse al servicio exterior, un movimiento que muchos analistas interpretan como una salida elegante para una de las figuras más polarizantes del sistema político mexicano actual.
