En lo que parecía un día de carga habitual en la aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) las autoridades mexicanas se anotaron un golpe histórico con el decomiso de casi 20 toneladas de cigarros que venían directo desde Japón.
Golpe al contrabando: Japón-AICM, la ruta que no llegó a su destino
No es algo que se vea todos los días, y menos con esa magnitud. Hoy, 9 de enero de 2026, lo que parecía ser un cargamento más en la zona de aduanas del AICM terminó convirtiéndose en uno de los aseguramientos de tabaco más grandes de los últimos años. Elementos de la Marina (Semar), junto con personal de Aduanas y la Guardia Nacional, le pusieron el alto a un cargamento que traía casi 20 toneladas de cigarros ilegales.
¿Cómo se dieron cuenta? Pues, al parecer, los encargados del envío intentaron pasarse de listos. La red operaba mediante declaraciones falsas y una subvaluación de la mercancía que daba miedo. Básicamente, declaraban que traían una cosa (o a un precio que nada que ver) para no pagar los impuestos que les corresponden.
Con esto, las autoridades calculan que evitaron una evasión fiscal millonaria que le habría pegado fuerte a las arcas del Estado. Lo más impresionante del asunto es la logística. No estamos hablando de un par de maletas olvidadas; mover esa cantidad de tabaco desde Japón requiere una estructura pesada.
En el operativo no solo estuvo la Marina; también se sumaron la FGR y hasta la Sedena, porque cuando se trata de contrabando a esta escala, la cosa se pone seria. Al final del día, el mensaje que mandaron fue claro: los filtros en el aeropuerto capitalino están más apretados que nunca.
Si bien los cigarros ya son un tema de salud pública de por sí, el hecho de que sean ilegales los vuelve aún más peligrosos, porque nadie sabe realmente qué le están metiendo a esos filtros sin controles sanitarios.
Es un movimiento interesante, sobre todo por el origen nipón del cargamento, algo que no es tan común en el mercado negro de tabaco en México.
