El icónico Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington D.C. ha sido renombrado oficialmente como Centro Trump-Kennedy. El cambio se hizo efectivo el 19 de diciembre de 2025, cuando el nombre de Donald Trump apareció en la fachada del edificio, tras una votación unánime de la junta directiva renovada por la administración Trump.
La junta, reorganizada en febrero de 2025 con miembros designados por el presidente, aprobó añadir su nombre al del centro. Desde la Casa Blanca, Trump se mostró “honrado” por el gesto, y la institución lo presentó como un reconocimiento a su labor en la revitalización del espacio cultural.
La decisión ha generado fuerte rechazo. La familia Kennedy la calificó de “incomprensible”, mientras que demócratas en el Congreso argumentan que viola la ley fundacional del centro, que prohíbe cambios de nombre sin aprobación legislativa. Algunos miembros de la junta denunciaron haber sido silenciados durante la votación.
Maria Shriver, sobrina del expresidente John F. Kennedy, calificó la decisión como “incomprensible y totalmente descabellada”. Jack Schlossberg, nieto de JFK, fue más allá y vinculó el cambio a motivaciones políticas personales de Trump, sugiriendo que responde a su candidatura al Congreso por Nueva York y a la intención de obstaculizarla, ya que “nuestra campaña representa todo lo que Trump no puede tolerar ni vencer”.
Este episodio se suma a las tensiones previas en torno al control del centro cultural, que desde febrero ha pasado a estar bajo una dirección alineada con la administración Trump. Mientras algunos lo ven como un reconocimiento merecido por supuestas mejoras en la institución, para otros representa una politización inaceptable de un espacio dedicado históricamente a las artes y la neutralidad cultural.
