La Leyenda Negra de Toribio Gargallo
Toribio Gargallo es la leyenda del pistolerismo en la zona centro de Veracruz. Bajo el alias de “Juan Zavaleta”, controló la región de Córdoba a base de fuego y sangre, sirviendo como brazo ejecutor de los caciques locales. A “El Toro” se le atribuyen al menos 300 muertes, cuyos restos fueron hallados en pozos artesianos en Omealca, su centro de operaciones. Gargallo no solo fue un asesino a sueldo prolífico, sino también un próspero empresario cañero con casi tres mil hectáreas y proveedor principal de ingenios como Motzorongo.
Sin embargo, su ascenso estuvo marcado por el trasiego de drogas y el contrabando, convirtiéndose en un eslabón peligroso para el poder político debido a los “trabajitos” que realizaba para silenciar a opositores.
El 10 de octubre de 1991, el destino de Gargallo se selló cuando se volvió un riesgo para quienes servía. Tras tomar café con su compadre Heriberto Martínez —protector de Dante Delgado—, fue emboscado por la Policía Judicial en un retén en el entronque de Omealca. Aunque Toribio confiaba en los mandos policiales, la orden era clara: no dejarlo con vida.
El columnista Héctor Manuel Pérez Cuéllar detalla que el gobernador Dante Delgado instruyó a sus comandantes más avezados para organizar el operativo. En medio de una lluvia de balas, cayeron Gargallo y sus acompañantes.
Tras su muerte, se descubrieron los macabros pozos con cientos de cadáveres, incluyendo los de periodistas y empresarios secuestrados por el cacique. En los círculos políticos es un secreto a voces: “Dante lo mandó matar”.
Según el analista Vázquez Chagoya, la ejecución fue una “razón de Estado”, pues no podía permitirse un poder paralelo al del gobernador. Dante Delgado Rannauro, actual líder de Movimiento Ciudadano, es descrito como un estratega inteligente pero de temperamento explosivo y voluble, apodado por veteranos como “Caballo Loco”.
Fue gobernador sustituto (1988-1992) y reemplazó a Fernando Gutiérrez Barrios (informante de la CIA). Se alega que las grandes obras de su gestión se construyeron con materiales vendidos por empresas de su propia familia. Dante Delgado es un ex presidiario: estuvo detenido oficialmente por peculado, aunque se dice que fue una represalia de Ernesto Zedillo tras un enfrentamiento personal. Salió de prisión por prescripción del delito, no por inocencia.
A pesar de proyectar una imagen de “novedad” con Movimiento Ciudadano, el partido de Delgado ha arrastrado candidaturas señaladas por violación, pederastia y homicidio. Casos como el de José Manuel “N”, acusado de la autoría intelectual del asesinato de René Tovar, resuenan con los métodos del pasado.
La historia de Veracruz sugiere que, bajo la fachada de demócrata, subyace un personaje impulsivo que, al igual que con Toribio Gargallo, prefiere resolver los obstáculos de tajo.
