lunes 21 septiembre, 2026

Durante sus recientes intervenciones, la presidenta Claudia Sheinbaum ha vuelto a poner el dedo en la llaga sobre un tema que todavía escuece a muchos: el poder adquisitivo de los mexicanos. Su crítica no fue sutil al afirmar que, bajo el modelo neoliberal, el salario mínimo en México llegó a caer tan bajo que incluso se vio superado por el de Haití. Pero, ¿qué dicen los datos detrás de la retórica política?

El dato que sacudió las gráficas

Para entender si Sheinbaum tiene razón, hay que retroceder unos diez años. Alrededor de 2014 y 2015, diversos estudios de organismos internacionales y consultoras económicas confirmaron lo que muchos trabajadores ya sentían en el bolsillo: el salario mínimo en México era de los más pobres de toda América Latina.

En aquel entonces, mientras el salario mínimo mexicano rondaba los 67 pesos diarios (unos 5 dólares de la época), en Haití, el país con la economía más frágil del hemisferio, el sueldo base superaba ligeramente esa cifra en términos de paridad cambiaria. No es que los haitianos fueran “ricos”, es que en México el salario se había mantenido artificialmente congelado bajo la premisa de que subirlo dispararía la inflación.

Tres décadas de estancamiento

La crítica de Sheinbaum apunta a lo que ella llama el “periodo neoliberal” que abarca desde Salinas de Gortari hasta Peña Nieto. Durante esos 36 años, la política laboral se centró en ofrecer mano de obra barata para atraer inversión extranjera.

  • La pérdida fue real: Se calcula que el salario mínimo perdió más del 70% de su poder adquisitivo entre 1980 y 2010.
  • La justificación de antaño: Los economistas de ese entonces argumentaban que el salario mínimo era solo una “unidad de medida” y que pocos ganaban eso realmente. Sin embargo, eso ignoraba a millones de personas en la informalidad o en sectores básicos.

El giro de tuerca actual

Desde 2018, la historia dio un vuelco. El gobierno actual ha impulsado aumentos de doble dígito cada año, sacando al salario mínimo del sótano de las tablas comparativas. Sheinbaum usa este dato no solo para atacar al pasado, sino para validar la “Economía Moral” de su movimiento, presumiendo que hoy el salario mínimo ya no es una vergüenza regional. Eso sí, aunque la comparación con Haití fue cierta en términos nominales durante años específicos del sexenio pasado, los expertos advierten que la recuperación total del poder de compra aún tiene camino por recorrer, especialmente con la inflación acechando los productos básicos.

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