lunes 21 septiembre, 2026

NUEVA YORK – El juicio contra Nicolás Maduro en la Corte Federal de Manhattan ha tomado un giro inesperado. Su defensa, encabezada por el experimentado abogado Barry Pollack —famoso por lograr la libertad de Julian Assange—, ha comenzado a desplegar una tesis jurídica que busca forzar al sistema judicial estadounidense a enfrentarse con sus propias contradicciones.

Según Pollack, el sistema legal de EE. UU. se encuentra ante un dilema ético y constitucional que, de resolverse bajo el estricto apego a la ley, no tendría otra salida más que la liberación inmediata del mandatario venezolano.

El argumento de la “Inmunidad en Jaque”

La columna vertebral de la defensa sostiene que el arresto de Maduro el pasado 3 de enero de 2026 fue una “abducción militar ilegal”. Pollack argumenta que, al procesar a un individuo que sigue reclamando la jefatura de un Estado soberano, los tribunales de Nueva York están violando tratados internacionales de inmunidad diplomática que Estados Unidos ha jurado proteger.

“Si el sistema judicial valida un secuestro militar en suelo extranjero, está admitiendo que la ley interna de EE. UU. es superior a cualquier tratado internacional”

Para Pollack, esto obligaría al sistema a “enfrentarse a sí mismo”: o reconoce la validez del derecho internacional y libera a Maduro, o admite que actúa fuera del marco de la legalidad global.

Un camino lleno de obstáculos

A pesar de la confianza de Pollack, el camino no es sencillo. El equipo legal sufrió un revés recientemente cuando el juez Alvin Hellerstein rechazó la incorporación de Bruce Fein, un experto constitucionalista que pretendía reforzar esta estrategia de “choque de poderes”. El juez dictaminó que solo Maduro tiene la potestad directa de contratar a sus abogados y que Fein no había acreditado una autorización directa del acusado.

Además, la Fiscalía de Nueva York cuenta con la Doctrina Ker-Frisbie, un precedente legal que permite juzgar a una persona sin importar cómo fue capturada, incluso si fue mediante un secuestro en el extranjero.

Rumbo al 17 de marzo

Nicolás Maduro, quien se declaró “prisionero de guerra” en su primera comparecencia, permanece bajo custodia en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

El mundo jurídico tiene la mirada puesta en el 17 de marzo de 2026, fecha de la próxima audiencia masiva. Ese día, Pollack deberá demostrar que la “paradoja legal” de este caso es tan grave que el sistema judicial de Estados Unidos preferirá liberar a Maduro antes que permitir el colapso de su propia integridad constitucional.

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