CIUDAD DE MÉXICO / WASHINGTON D.C. – Un nuevo capítulo en el escándalo de los archivos desclasificados del FBI ha sacudido la opinión pública al revelarse que un presunto miembro del Cártel de Sinaloa fue quien aportó testimonios clave sobre presuntas fiestas sexuales con menores de edad en el club de golf de Donald Trump en Rancho Palos Verdes, California.
El vínculo con el narcotráfico
Según los reportes periodísticos basados en documentos obtenidos vía transparencia, un informante con nexos directos con la organización criminal de Sinaloa habría buscado protección o beneficios procesales ante las autoridades estadounidenses a cambio de información. Este individuo afirmó haber presenciado actividades ilícitas en las propiedades del magnate durante mediados de los años 90.
El testimonio señala que en estas reuniones participaban figuras de la élite, incluyendo al fallecido Jeffrey Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell. El informante describió una red de logística que permitía el ingreso de menores de edad al campo de golf bajo una estricta vigilancia privada que, según su declaración, actuaba con total impunidad.
¿Qué dicen los documentos del FBI?
Los archivos recientemente liberados confirman que el FBI recibió estas denuncias. En los reportes se detalla lo siguiente:
- Ubicación: El Trump National Golf Club en Los Ángeles (antes conocido como Ocean Trails).
- Modus Operandi: El uso de las instalaciones para eventos privados donde se facilitaba la presencia de jóvenes, presuntamente víctimas de trata.
- La respuesta oficial: Aunque el FBI registró los testimonios, los documentos también muestran notas de agentes de la época que calificaron las declaraciones como “difíciles de corroborar” o señalaron que el testigo podía tener motivos ulteriores (como evitar la extradición o reducir sentencias).
Reacciones y Relevancia
La noticia ha cobrado fuerza debido al contexto político actual, donde la relación de la administración Trump con México y los grupos del narcotráfico está bajo máximo escrutinio. Mientras que los defensores de Trump aseguran que se trata de una campaña de desprestigio basada en testimonios de criminales sin credibilidad, los críticos exigen una investigación profunda sobre por qué estas pistas no fueron seguidas con rigor en su momento.
Por ahora, la Casa Blanca no ha emitido un comentario directo sobre la identidad del informante sinaloense, manteniendo su postura de que los archivos desclasificados contienen “acusaciones viejas, falsas y sin fundamento”.
