Donald Trump elevó la confrontación con el Poder Judicial al anunciar que firmará una orden ejecutiva para imponer un arancel global del 10%, pese a que la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales los gravámenes que había aplicado bajo una ley de emergencia.
El mandatario aseguró que utilizará el artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974 como fundamento legal para la nueva medida y adelantó que también impulsará investigaciones comerciales adicionales. Según afirmó, aún dispone de herramientas “más contundentes” que no fueron analizadas por el máximo tribunal.
Revés judicial
Horas antes, en una votación de seis contra tres, la Corte Suprema determinó que el presidente excedió su autoridad al imponer aranceles generalizados invocando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (Ieepa).
En la opinión redactada por el presidente del tribunal, John Roberts, se subrayó que la facultad de “regular la importación” no equivale a la potestad de imponer aranceles, atribución que corresponde al Congreso según la Constitución.
La sentencia no abordó si el gobierno deberá reembolsar los aranceles ya recaudados, lo que podría abrir nuevos litigios en los próximos meses.
Trump responde
Lejos de moderar su postura, Trump declaró sentirse “absolutamente avergonzado” por el fallo y acusó a algunos magistrados de actuar bajo influencias externas y criterios “políticamente correctos”.
Reiteró que los aranceles son una herramienta esencial para la seguridad económica de Estados Unidos y sostuvo que, sin ellos, el país quedaría “indefenso” frente a prácticas comerciales que considera desleales.
Impacto político y económico
La resolución fue celebrada por legisladores demócratas y sectores industriales que habían impugnado la medida. Sin embargo, cámaras empresariales advirtieron que la decisión podría derivar en una prolongada batalla legal, especialmente si la Casa Blanca explora nuevas vías para reinstalar los gravámenes.
Con este nuevo decreto, la tensión entre el Ejecutivo y el Poder Judicial se intensifica, mientras persiste la incertidumbre sobre el rumbo de la política comercial estadounidense.
