lunes 21 septiembre, 2026

Fox calificó a los exmandatarios priistas de demasiado protocolarios y señaló que sus mensajes no llegaban a la ciudadanía común.

En una conversación con el influencer Melo Montoya, el exmandatario Vicente Fox reveló que el secreto para acabar con más de siete décadas de dominio del PRI fue presentarse como un mexicano promedio, alejándose del estilo elitista de los políticos tradicionales del partido tricolor.Al responder cómo logró vencer a una estructura política tan consolidada, Fox indicó que lo esencial fue “parecerme a cualquier otro mexicano”.

Fuente:Sipaz

El antiguo jefe del Ejecutivo criticó el comportamiento de los presidentes priistas, describiéndolos como distantes y con un lenguaje pomposo que no resonaba con la gente.“Los presidentes del PRI eran muy presumidos, usaban expresiones complicadas y exageradas. El pueblo no entendía nada de lo que decían”, comentó.En contraste, explicó que eligió una apariencia más auténtica: vaquera, humilde y accesible, con botas, jeans y sombrero, lo que ayudó a que los votantes se identificaran con él.“Ser como ranchero, actuar como ranchero; parecer del pueblo, ser del pueblo”, sintetizó.

Fox agregó que esta aproximación no solo fue táctica publicitaria, sino una manera de confrontar a un PRI intolerante con la disidencia y reacio a compartir el poder.

Destacó la importancia de mostrarse modesto y capaz de conversar con cualquiera, “ser más de la calle, más popular”, aunque en ocasiones requiriera “un poco de actuación”.En la entrevista, comparó al PRI de esa era con el partido actualmente en el gobierno, calificándolo de “extremadamente autoritario” que limitaba la competencia electoral.Fox rememora su relación con George W. BushPara ejemplificar su raíz ranchera y sus lazos con figuras mundiales, Fox relató la llegada de George W. Bush a su hacienda en Guanajuato.El entonces mandatario estadounidense alardeaba de su rancho en Texas.

Fuente:El Independiente

Sin embargo, al mostrarle los establos, Fox percibió que Bush tenía miedo a los caballos, pese a su sombrero texano.“Ahí supe que tenía rancho, pero no de equinos”, contó con humor.Aun así, subrayó que desarrollaron una sólida amistad, iniciada cuando ambos eran gobernadores y fortalecida como presidentes.

Share.
Exit mobile version