El gigantesco fracaso de la derecha en nuestro país y en otros lugares del mundo es medir todo con criterios utilitarios.
Piensan que todo debe ser hecho para generar utilidad.
Es como poner a trabajar ocho horas a un niño de ocho años nomás porque ya entiende y puede hacerlo.
Y en algunos lugares del mundo lo hacen. Muchas marcas famosas dependen de la explotación infantil para aumentar sus utilidades.
Volvamos al caso mexicano. Los analistas cabeza hueca hacen cálculos alegres diciendo que la inversión en el tren maya se recuperará en dos siglos.
Digo, se tiene que ser cara dura o muy estúpido para pensar de esa manera.
Gracias al tren maya, un millón de familias saldrán de la pobreza en los próximos años.
Y ese es el punto medular.
La derecha le ha dicho a la población que los ajustes los tienen que pagar los pobres.
Que deben sufrir por su propio bien. Que quizá en la otra vida si son creyentes les llegará el paraíso. En esta vida el paraíso es solo para los ricos.
Lo digo por el asunto del petróleo. Lo hacen ver como si les estuvieran sacando dinero del bolsillo a los fachos dicen con supina imbecilidad. Prefieren que los hijos de muchos expresidentes vivan de fideicomisos millonarios a perpetuidad.
(Andaban perdidos por ahí de 835 mil millones de pesos en fideicomisos por lo menos).
Aquí es un asunto de humanidad. Sabemos de las presiones a las que se enfrenta nuestro país y nuestra presidenta. Durante más de sesenta años, el bloqueo económico ha destrozado la vida de generaciones de cubanos. ¿Y por qué? Pues por atreverse a dejar de ser colonia de Estados Unidos.
De nuevo la derecha lo hace ver con criterios utilitarios. A México no le afecta en nada regalarle o venderle a precios por debajo del mercado petróleo a Cuba. Este mismo gobierno que ha sacado a 14 millones de mexicanos de la pobreza.
La prosperidad debe ser compartida.
Aunque la derecha ladre. Y cuando ladre hay que sacarles la historia.
La misma historia que dice que los neoliberales compraban sin necesidad gasolina a Estados Unidos haciendo más ricos a los petroleros texanos. Destrozando las refinerías mexicanas para hacernos totalmente dependientes de los norteamericanos que podían con un simple cierre de llave paralizar al país en pocos días.
Las lecciones de historia deben ser diarias.
Cuando alguien se inconforme por el petróleo a Cuba pregunte usted por qué es mejor importar gasolina que producirla.
Por qué es mejor vender naranjas y después comprar el jugo de naranja.
Al final, los enemigos del imperio son los que nadan en petróleo.
En fin.
Ramiro Padilla redes:
