Si algo sabe hacer Alejandro “Alito” Moreno, además de sobrevivir a las tormentas internas de su partido, es invertir en su imagen. Pero no hablamos solo de espectaculares o spots de radio de la vieja escuela. Desde hace un par de años, diversas investigaciones periodísticas y reportes de transparencia han puesto la lupa sobre un gasto bastante peculiar: la producción y difusión de memes.
No es una broma, aunque el contenido sí lo sea. La cifra de los 15 mil pesos diarios (que al mes suman unos nada despreciables 450 mil pesos) surgió originalmente de reportes que señalaban cómo el PRI utiliza recursos para “tropicalizar” su mensaje en redes. El objetivo es simple: atacar a sus oponentes con humor ácido y tratar de conectar con un público joven que ya no ve la televisión, pero que no suelta el celular.
Un presupuesto que no deja de inflarse
Lo cierto es que, si nos ponemos estrictos, los 15 mil pesos podrían quedarse cortos. Investigaciones de medios como SinEmbargo y datos del propio INE han revelado que, bajo la gestión de Moreno, el gasto en publicidad digital y “servicios de comunicación” se disparó más de un 900% en ciertos periodos. Ya no solo son memes; es pauta pagada en Facebook, granjas de bots y cursos de Inteligencia Artificial para que sus militantes aprendan a “dar batalla” en el terreno digital.
En el PRI de “Alito“, la estrategia parece estar centrada casi exclusivamente en la figura de su líder y en la creación de contenido que muchas veces raya en la desinformación. Mientras las finanzas del partido tricolor flaquean y pierden militantes, la caja para los “likes” y las imágenes chistosas parece no tener fondo.
¿De dónde sale el dinero?
Esa es la pregunta del millón. Oficialmente, sale de las prerrogativas que todos pagamos con nuestros impuestos. Lo irónico del asunto es que mucho de ese dinero debería ir etiquetado para “capacitación política“, pero termina pagando el sueldo de creativos que pasan el día pensando qué tipografía se ve mejor en una burla contra el gobierno en turno.
Hoy, 11 de febrero de 2026, la cifra vuelve a sonar porque la opacidad sigue siendo la regla y no la excepción. Al final del día, mientras un meme nos saca una sonrisa o un coraje, al PRI le cuesta lo que a muchos mexicanos les toma meses ganar.
