En los años 80-90 Nueva York enfrentaba una epidemia de crack, impulsada por cárteles colombianos y mexicanos. La violencia del narcotráfico (en la que “El Chepe” era un actor clave) fue uno de los factores principales que hundieron el valor del mercado inmobiliario neoyorquino a finales de los 80 y principios de los 90. Esto provocó violencia, desplazamiento y una caída en el valor de las propiedades.

Donald Trump aprovechó la crisis inmobiliaria generada por la violencia del narcotráfico para comprar propiedades a precios muy bajos como el Edificio Trump en Wall Street, adquirido en 1995 por solo 1 millón de dólares, que era la hipoteca asumiendo una deuda enorme (se habla de unos $100 millones)
¿Pero porque lo hizo? Aparentemente sabía que las políticas de Rudy Guliani con su estrategia “tolerancia cero” acabarían con el problema pues Trump tenía una relación muy estrecha con él y esto incrementaría la demanda de las propiedades

Así que usó tácticas agresivas para desalojar inquilinos (por ejemplo, cortando servicios básicos) y revender los inmuebles a sobreprecio. Por ejemplo: publicó anuncios en 1989 pidiendo la pena de muerte para cinco adolescentes afroamericanos y latinos acusados de violar a una mujer blanca. Los jóvenes fueron luego exonerados (2002) por ADN.

Trump usó el miedo al crimen y el racismo para presionar a la gente a vender propiedades baratas o abandonar la ciudad, como otros magnates, operaba con un modelo de “capitalismo del desastre” inmobiliario: comprar barato en medio del pánico, esperar a que la situación mejore (con las políticas de “mano dura” de Giuliani) y vender o alquilar caro después.


