Hoy, martes 27 de enero de 2026, la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, puso las cartas sobre la mesa respecto a la tragedia del Tren Interoceánico ocurrida a finales de diciembre en Oaxaca.
La “caja negra” no miente: el Interoceánico iba a exceso de velocidad
Parece que las prisas o la imprudencia terminaron en tragedia. Según el informe que presentó hoy la fiscal Ernestina Godoy, los peritajes de la FGR confirmaron que el tren que se descarriló en Nizanda, Oaxaca, no tuvo fallas mecánicas ni problemas en las vías. El problema fue humano: el convoy iba mucho más rápido de lo que debía.
Lo que más llama la atención es el contraste de los números. En la curva donde ocurrió el desastre —un punto crítico por naturaleza— el tren circulaba a 65 km/h, cuando el límite estricto para el servicio de pasajeros es de 50 km/h. Puede que 15 kilómetros de diferencia no suenen a mucho en un coche, pero en un monstruo de metal con cientos de toneladas, la fuerza centrífuga no perdona.

Puntos clave del informe
- Velocidad temeraria: En algunos tramos rectos, la caja negra registró picos de hasta 111 km/h, ignorando el límite de 70 km/h.
- Vías en buen estado: Se descartó que el descarrilamiento fuera por baches ferroviarios o durmientes rotos; la infraestructura estaba “al cien“.
- Acción penal: Con estas pruebas en la mano, la Fiscalía ya va por el delito de homicidio culposo y lesiones contra los responsables de la operación.
Es una noticia que cae como balde de agua fría, sobre todo porque la investigación descarta factores externos y apunta directamente a una negligencia operativa. El saldo de 14 fallecidos y casi un centenar de heridos ahora tiene un porqué técnico, aunque eso no alivie mucho el dolor de las familias afectadas.

La fiscal fue clara: no hubo sabotaje ni falta de mantenimiento, solo un acelerador que se presionó de más donde no debía.

