Parece que las autoridades no se anduvieron con juegos hoy en el puerto. En un golpe que seguramente dejará a más de uno rascándose la cabeza en las redes de tráfico ilegal, la Fiscalía General de la República (FGR) ejecutó una serie de cateos en Veracruz que terminaron con un saldo masivo: 82,000 litros de hidrocarburo —el famoso “huachicol“— y una flota de 149 vehículos asegurados.

El operativo: Un golpe al corazón del huachicol
No fue un operativo cualquiera. Tras varias investigaciones y reportes ciudadanos que ya venían haciendo ruido, los agentes federales se desplegaron en diversos puntos estratégicos del estado. La sorpresa no fue solo el combustible, sino la logística que tenían montada.
- El botín líquido: Los 82,000 litros de combustible estaban almacenados en diversos contenedores y bidones, listos —se presume— para su distribución en el mercado negro.
- El “estacionamiento” ilegal: Lo que más llamó la atención fue la cantidad de vehículos. No hablamos de dos o tres camionetas viejas; se aseguraron 149 unidades, entre camiones de carga, pipas y vehículos particulares que, básicamente, funcionaban como la columna vertebral del transporte de combustible robado.

¿Por qué importa esto hoy?
Aunque Veracruz ya está acostumbrado a ver este tipo de noticias, la magnitud de lo decomisado hoy destaca por encima del promedio. No es común que caigan casi 150 vehículos de un solo golpe. Esto sugiere que las autoridades le pegaron a un centro de acopio mayor, y no solo a una pequeña “tiendita” de orilla de carretera.
Es un respiro, al menos temporal, para las finanzas de Pemex y para la seguridad de las zonas aledañas, que siempre están en riesgo por el manejo tan rudimentario y peligroso de estos combustibles.

