En los últimos días, y particularmente tras la resolución judicial de esta semana, el periodista Ciro Gómez Leyva ha puesto el dedo en el renglón sobre lo que califica como una estrategia para no dejar salir nunca a Javier Duarte.
La “eterna” estancia de Duarte: ¿Justicia o consigna?
Parece que la puerta de salida del Reclusorio Norte se le vuelve a alejar a Javier Duarte, y no por poco. Apenas esta semana, a escasos dos meses de que el exgobernador de Veracruz cumpliera su sentencia de nueve años, le cayó un nuevo balde de agua fría: una vinculación a proceso por el presunto desvío de 5 millones de pesos.

No es que Ciro Gómez Leyva defienda lo que Duarte hizo en su momento —eso quedó juzgado—, sino que ha cuestionado abiertamente la forma en que opera la justicia mexicana. Para el periodista, resulta “sospechoso”, por decir lo menos, que justo cuando Duarte está por alcanzar su libertad (con el 96% de su condena cumplida), la Fiscalía “desempolve” expedientes de hace más de una década.
Los puntos clave del “lamento” periodístico:
- La “chicanada” judicial: Ciro ha usado términos fuertes para describir estos procesos, sugiriendo que se trata de maniobras legales para retener a Duarte a toda costa. “¿Por qué complicarle la salida?”, se pregunta, señalando que si ya pagó su deuda por lavado de dinero y asociación delictuosa, estas nuevas imputaciones por peculado parecen más un recurso político que jurídico.
- El contraste con el “humanismo”: En sus intervenciones, Gómez Leyva suele ironizar con el discurso oficial. Cuestiona cómo es que un sistema que se dice “humanista” prefiere gastar recursos en mantener preso a alguien por montos que, comparados con el desfalco original, resultan menores, en lugar de permitir que la ley siga su curso natural de preliberación.
- El nuevo proceso: El juez determinó que Duarte debe quedarse en prisión preventiva justificada por este nuevo caso de desvío de recursos destinados a programas sociales (casas hogar). Esto tumba cualquier esperanza de que el veracruzano respire aire puro este próximo 15 de abril de 2026.

Al final del día, lo que Ciro recalca es que este “goteo” de acusaciones —ahora por 5 millones, antes por desaparición forzada— parece una condena perpetua disfrazada de procesos individuales. Es esa sensación de que, en México, cuando se decide que alguien no sale, simplemente no sale.

