Esos ecos del pasado no dejan de perseguir al expresidente Felipe Calderón, y esta vez el escenario fue nada menos que el prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po).Aunque el evento académico tuvo lugar a principios de esta semana, concretamente el 26 de enero, ha sido hoy, 28 de enero, cuando las imágenes han inundado las plataformas digitales, convirtiéndose en el tema de conversación obligado en la red.
La cosa pasó así: Calderón andaba por la capital francesa, invitado para participar en un espacio académico, pero se topó con un grupo de estudiantes que no estaban precisamente ahí para pedirle un autógrafo.

En un clip se aprecia cómo la calma de la prestigiosa universidad se rompe en un instante. No fue un recibimiento con alfombra roja, sino una confrontación directa. Al grito de reclamos por la estrategia de seguridad de su sexenio y menciones inevitables a la situación legal de sus colaboradores más cercanos, un grupo de estudiantes lo encaró en los pasillos. Es notable cómo, a pesar de los años y la distancia, la sombra de su mandato sigue siendo un lastre que lo alcanza incluso en las instituciones más exclusivas de Europa.
El peso de la memoria en París
No es la primera vez que el ex mandatario se enfrenta a este tipo de “recepciones” en el extranjero, pero lo de hoy tuvo un tinte particular. La comunidad estudiantil de Sciences Po es conocida por ser sumamente activa políticamente, y al parecer, no le perdonaron que se presentara como un referente de gobernanza cuando, en sus palabras, “dejó un país sumido en la violencia“.
¿Que fue lo que pasó exactamente?
- La confrontación: Varios alumnos lo abordaron a la salida de un salón, lanzándole consignas directas sobre las víctimas de su sexenio.
- La reacción: Fiel a su estilo reciente, Calderón intentó ignorar los gritos y apresuró el paso, rodeado de un pequeño círculo que intentaba disipar la tensión, pero los videos ya estaban volando por las redes sociales para el mediodía.
- El contexto: Este episodio ocurre justo cuando el debate sobre su legado sigue encendido en México, demostrando que, incluso a miles de kilómetros, el pasado sigue siendo su sombra más fiel.

A final de cuentas, lo que debía ser una jornada de intercambio intelectual terminó siendo otro recordatorio de que la política mexicana no se queda en la frontera.

