En un operativo coordinado por fuerzas federales, dos individuos vinculados familiarmente con un prominente jefe de un grupo delictivo fueron aprehendidos en la zona metropolitana de Guadalajara y posteriormente enviados a una cárcel de máxima seguridad. Estos sujetos, identificados como operadores en el manejo de recursos para la organización, fueron capturados durante redadas simultáneas que también resultaron en decomisos significativos.

Operativo en Zapopan y Detalles de las Capturas
Las autoridades ejecutaron cateos en residencias ubicadas en las colonias Bajío Zapopan y Vallarta Universidad, en el municipio de Zapopan, Jalisco. En estas acciones, se arrestó a Mario Alfredo Lindoro Navidad, de 44 años, conocido con el alias “El 7”, quien es cuñado y presunto gestor financiero de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de un exlíder del Cártel de Sinaloa y actual cabeza de la facción conocida como “Los Chapitos“. Junto a él, fue detenido Mario Lindoro Elenes, de 69 años, apodado “El Niño“, suegro del mismo Guzmán Salazar y también señalado como operador en las finanzas del grupo.
Durante los allanamientos, se confiscaron cuatro pistolas, tres vehículos de lujo, dispositivos electrónicos, teléfonos celulares y paquetes con sustancias ilícitas. Estas intervenciones se basaron en inteligencia previa que identificó los domicilios como refugios para miembros del grupo criminal.
Los detenidos no tenían órdenes de aprehensión pendientes, pero los hallazgos en el lugar justificaron su arresto inmediato. Tras su captura el lunes por la tarde, realizada por la Policía Federal Ministerial y el Ejército, se les realizaron exámenes médicos para verificar su condición física antes de proceder con las declaraciones preparatorias en la delegación de la Fiscalía General de la República (FGR) en Jalisco.

Traslado Bajo Fuerte Vigilancia a Puente Grande
El 24 de diciembre, alrededor del mediodía, los dos hombres fueron movidos desde las oficinas de la FGR hacia el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 2, conocido como Puente Grande, en un convoy fuertemente resguardado. Este incluyó tropas del Ejército, un vehículo blindado tipo “Rinoceronte” y varias unidades de la Guardia Nacional y la Policía Estatal de Jalisco. Afuera de las instalaciones de la FGR, se desplegó un operativo discreto con múltiples patrullas, unidades militares y una ambulancia para garantizar la seguridad durante el proceso.
Una vez en el penal, se programó una audiencia de imputación donde el Ministerio Público presentaría cargos formales contra ellos. Fuentes judiciales indican que un juez federal evaluará la legalidad de la detención antes de decidir sobre su permanencia en prisión. Este movimiento representa un golpe directo a la estructura operativa y económica de “Los Chapitos”, debilitando su capacidad para afectar comunidades en México y Estados Unidos, según comentarios del embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, quien elogió la colaboración binacional en la lucha contra el crimen organizado.


