A raíz de los sucesos ocurridos a principios de enero de 2026, la situación jurídica de Nicolás Maduro y la narrativa oficial de los Estados Unidos sobre el Cártel de los Soles han experimentado un giro significativo.
El 3 de enero de 2026, se informó sobre la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación militar en Caracas. Tras su traslado a Nueva York, el ex mandatario compareció ante un tribunal federal el 5 de enero, donde se declaró “no culpable” de los cargos de narcoterrorismo y tráfico de armas que pesan en su contra desde 2020.

La Admisión sobre el “Cártel de los Soles”
Durante los primeros días del proceso judicial en territorio estadounidense, el Departamento de Justicia (DOJ) de los Estados Unidos ha ajustado su estrategia legal y narrativa. Se ha reportado que:
- No es una organización estructurada: El gobierno estadounidense ha reconocido que el término “Cártel de los Soles” no describe a una organización criminal con una jerarquía rígida y mando único (como el Cártel de Sinaloa), sino que funciona más como una denominación coloquial para redes de funcionarios corruptos dentro de diversas ramas del estado venezolano.
- Cambio en la imputación: En las audiencias preliminares, la fiscalía ha comenzado a desestimar el uso del “Cártel de los Soles” como una entidad corporativa criminal única. En su lugar, se enfoca en imputar a Maduro como el facilitador de una red de corrupción y narcoterrorismo que utiliza las instituciones estatales para el tráfico de drogas.
- Motivación legal: Expertos legales señalan que esta “admisión” busca evitar que la defensa de Maduro desacredite el caso mediante tecnicismos, ya que probar la existencia de un “cartel” formal con estatutos y estructura clásica habría sido difícil frente a la realidad de redes descentralizadas de militares y políticos involucrados.
Impacto en el Proceso Judicial
A pesar de esta rectificación sobre la naturaleza de la organización, los cargos contra Maduro por narcoterrorismo siguen en pie. La admisión de que el Cártel de los Soles no es una “organización real” en términos estrictos no implica la inocencia del acusado, sino un ajuste en la precisión de los términos legales para asegurar que el juicio se base en acciones específicas de tráfico y protección de grupos armados (como el ELN o disidencias de las FARC), y no en una etiqueta mediática.


