En el vertiginoso mundo de las redes sociales, es fácil que la verdad termine sepultada bajo una montaña de clics. Hoy circula un rumor que intenta ligar los archivos de Jeffrey Epstein con un supuesto espionaje del Pentágono contra Andrés Manuel López Obrador. Y aunque suena a trama de película, hay que decir las cosas como son: esa mezcla es un invento, pero eso no quita que Washington haya metido las narices donde no lo llamaron.

El “gancho” de Epstein: Humo en las redes
Seamos claros: no hay ni un solo documento que conecte a AMLO con la red de Epstein. Usar el nombre de Epstein es la estrategia perfecta para que un video se vuelva viral, pero en este caso, es pura distracción. No hace falta inventar cuentos de espías neoyorquinos cuando la realidad de la vigilancia estadounidense ya es lo suficientemente escandalosa por sí misma.
La realidad incómoda: El Pentágono sí espió
Que lo de Epstein sea falso no significa que el Pentágono sea una “blanca palomita”. Al contrario. Si algo quedó claro con las filtraciones reales de 2023 (los famosos Pentagon Leaks de Discord), es que las agencias de inteligencia de EE. UU. no tienen límites cuando se trata de husmear en soberanía ajena.
Aquí no hablamos de teorías conspirativas, sino de reportes de inteligencia que confirmaron lo siguiente:
- Vigilancia directa: EE. UU. monitoreó activamente las comunicaciones y las tensiones entre la SEDENA y la SEMAR.
- Intromisión soberana: Evaluaron la capacidad del gobierno mexicano para controlar su propio territorio, tratándolo más como un objetivo de análisis que como un aliado.
- Falta de respeto diplomático: El entonces presidente AMLO no exageraba al llamar a estas acciones una “intromisión abusiva“. Fue una violación a la confianza que, hasta el sol de hoy, sigue dejando un sabor amargo en la relación bilateral.

No hay que confundirse
La noticia de hoy es un recordatorio de que hay que tener cuidado con lo que leemos. Mezclar el morbo de un caso criminal con la política exterior solo sirve para restarle seriedad a un problema real.
El Pentágono no necesitó de ningún archivo secreto de un financiero para espiar a México; lo hizo con su propia maquinaria tecnológica, de forma fría y sistemática. Así que, mientras el rumor de Epstein se desvanece por falta de pruebas, la mancha del espionaje real del Pentágono sobre la gestión de López Obrador permanece ahí, bien documentada y sin ninguna justificación válida.

