El Departamento de Defensa de Estados Unidos colocó en estado de alerta a aproximadamente 1.500 soldados en servicio activo, como parte de una preparación preventiva ante el aumento de protestas en Minnesota, relacionadas con los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La decisión se da en un contexto político y social tenso, luego de que el presidente Donald Trump advirtiera públicamente que podría recurrir a la Ley de Insurrección de 1807, un instrumento legal que permite el despliegue de fuerzas militares dentro del país para controlar disturbios civiles.

Preparación sin despliegue inmediato
De acuerdo con fuentes del Pentágono, la medida no implica, por ahora, el envío de tropas al terreno. Se trata de órdenes de “preparación para el despliegue” dirigidas a dos batallones de infantería de la 11ª División Aerotransportada, con base en Alaska, como parte de un escenario de planificación prudente.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, señaló que las Fuerzas Armadas “están siempre listas para ejecutar las órdenes del comandante en jefe”, aunque evitó confirmar si la instrucción ya fue formalmente activada.
Guardia Nacional en respaldo local
A nivel estatal, el gobierno de Minnesota informó que la Guardia Nacional fue movilizada para apoyar a las autoridades locales, aunque aclaró que no se encuentra desplegada en las calles. La vocera Andrea Tsuchiya explicó que las fuerzas estatales permanecen en estado de preparación, sin operaciones activas hasta el momento.

Rechazo desde Minneapolis
El anuncio federal provocó una reacción inmediata del alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, quien acusó a la Casa Blanca de intentar intimidar a la población mediante la posible militarización de la ciudad.
Frey aseguró que la presencia masiva de fuerzas federales y militares no mejorará la seguridad, y calificó la estrategia como una provocación innecesaria. Recordó que la ciudad ya cuenta con 600 policías locales y alrededor de 3.000 agentes federales, entre ICE y Patrulla Fronteriza.
“Nunca pensé que vería a mi ciudad invadida por su propio gobierno”, afirmó el alcalde, al advertir que el despliegue militar sería desproporcionado frente a protestas civiles.
Gobernador pide bajar la tensión
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, también expresó su desacuerdo con la posible intervención federal, al considerar que la situación puede resolverse con fuerzas estatales y locales. Walz pidió al presidente reducir la escalada y evitar decisiones que agraven el conflicto social.
Origen de las protestas
Las manifestaciones comenzaron tras la muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense que fue abatida por un agente del ICE durante un operativo migratorio en Minneapolis. Posteriormente, otro hombre resultó herido en un procedimiento similar.
El Departamento de Justicia defendió el actuar de los agentes y anunció que no investigará el caso, al sostener que se trató de legítima defensa. El fiscal general adjunto, Todd Blanche, afirmó que no se abrirán investigaciones cada vez que un agente alegue haber actuado para proteger su vida.

Trump mantiene la amenaza legal
Desde la Casa Blanca se insistió en que la alerta militar no representa una decisión definitiva, sino una práctica habitual ante escenarios de crisis. No obstante, Trump reiteró que utilizará todas las herramientas a su disposición para restablecer el orden, incluida la Ley de Insurrección, si considera que la situación lo amerita.

