Tras una reunión sin acuerdos entre funcionarios de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, varios países europeos anunciaron el despliegue de personal militar en la isla ártica, en un contexto marcado por las declaraciones anexionistas del presidente estadounidense Donald Trump.
Francia, Alemania, Suecia y Noruega informaron que enviarán efectivos a Groenlandia como parte de una misión de reconocimiento, enmarcada en el ejercicio danés “Arctic Endurance”, orientado a evaluar capacidades de seguridad y vigilancia en la región.

El presidente francés, Emmanuel Macron, confirmó que las primeras unidades francesas ya se dirigen a la zona y que en los próximos días llegarán más medios terrestres, aéreos y marítimos. Actualmente, una quincena de militares franceses ya participa en la misión europea. Macron advirtió que Europa debe mantenerse firme en la defensa de la soberanía territorial, sin recurrir a la escalada, pero con determinación cuando sus intereses se vean amenazados.

Alemania: foco en Rusia y China, no en Washington
Desde Berlín, el Ministerio de Defensa alemán explicó que la participación de su país busca apoyar a Dinamarca en la seguridad regional, particularmente en tareas de vigilancia marítima. La llamada “exploración de Groenlandia” se llevará a cabo durante varios días y contará con un equipo de reconocimiento de 13 integrantes de la Bundeswehr.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, justificó la misión señalando que Rusia y China incrementan su actividad militar en el Ártico, lo que pone en riesgo rutas de transporte, comunicación y comercio. Subrayó que la actuación se realiza dentro del marco de la OTAN y con una coordinación estrecha con Estados Unidos, pese a las tensiones recientes.

Choque diplomático por Groenlandia
El despliegue europeo ocurre apenas un día después de que un encuentro en Washington entre representantes de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia concluyera con un “desacuerdo fundamental” sobre el futuro del territorio ártico.
Aunque Trump no participó directamente en la reunión, reiteró que su país “necesita Groenlandia” por razones de seguridad nacional, argumentando que, de no hacerlo, Rusia o China podrían ocupar la isla, estratégicamente clave por el deshielo del Ártico y la apertura de nuevas rutas marítimas, además de su potencial en recursos minerales.
Si bien el mandatario estadounidense declaró posteriormente que confía en que se encontrará una solución, la Casa Blanca ha reconocido que analiza incluso la compra del territorio, sin descartar opciones militares, lo que ha encendido las alertas en Europa.
La llegada de tropas europeas a Groenlandia marca así un nuevo capítulo en la disputa geopolítica por el Ártico, donde se cruzan intereses de seguridad, soberanía y control estratégico.

