Los estatutos del PAN establecen la obligación de impartir cursos de capacitación cada quince días como parte de la formación y vida interna del partido. Sin embargo, en la Ciudad de México, particularmente en distintos distritos, se han acumulado hasta cinco años sin que se realicen estos cursos, lo que representa un incumplimiento grave de la normatividad interna.

Esta ausencia de capacitación ha sido señalada como un factor clave para que grupos cerrados mantengan el control del padrón de militantes. En la CDMX, la camarilla encabezada por Jorge Romero ha sido acusada de inflar y manipular el padrón, incorporando perfiles ajenos a los principios del partido, desde grupos clientelares hasta estructuras informales, mientras se cierran las puertas a ciudadanos honestos y nuevos liderazgos.

Sobre esta situación, Felipe Calderón ha lanzado una crítica directa, advirtiendo que el PAN corre el riesgo de perder su identidad democrática si permite que intereses internos secuestren al partido. El expresidente ha señalado que sin formación, sin reglas claras y sin apertura, el PAN deja de ser un espacio ciudadano para convertirse en un instrumento de control político, alejándose de sus valores fundacionales.

Las declaraciones de Calderón refuerzan la preocupación de militantes que alertan sobre una degeneración interna, donde el incumplimiento de estatutos, la falta de capacitación y el control del padrón se han convertido en prácticas que debilitan al partido en la capital del país.

