Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, era un ciudadano estadounidense originario de Illinois que trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en un hospital de veteranos. Su muerte, tras recibir disparos de agentes federales durante una protesta en Minneapolis, ha generado indignación y preguntas sobre el uso de la fuerza en manifestaciones.
Un profesional de la salud con vocación social
Pretti creció en Green Bay, Wisconsin, donde participó en deportes escolares y actividades comunitarias como los Boy Scouts y el coro juvenil. Más tarde estudió en la Universidad de Minnesota, donde se graduó en Biología, Sociedad y Medio Ambiente, antes de convertirse en enfermero titulado.

Su familia lo describía como una persona empática, solidaria y profundamente preocupada por la justicia social. Trabajaba largas jornadas en el hospital, pero también dedicaba tiempo a sus amigos y vecinos, quienes lo consideraban alguien confiable y siempre dispuesto a ayudar.
Su participación en las protestas
Según sus familiares, Pretti estaba molesto por las políticas migratorias del presidente Donald Trump, especialmente por las detenciones y deportaciones realizadas por el ICE. Por ello, decidió participar en las protestas tras el asesinato de Renee Good, ocurrido semanas antes.
Su exesposa señaló que él ya había participado en manifestaciones en el pasado, como las protestas tras la muerte de George Floyd en 2020, y que aunque podía ser crítico con las autoridades, no era una persona violenta.

El tiroteo y las dudas sobre el uso de la fuerza
El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que Pretti se acercó a los agentes con una pistola semiautomática de 9 mm, aunque no aclaró si la apuntó o la blandió. En los videos grabados por testigos, solo se le ve con un teléfono celular en la mano, sin que se aprecie un arma.
La familia confirmó que Pretti tenía permiso legal para portar un arma oculta, pero aseguró que nunca lo habían visto llevarla durante las protestas.

Una familia sin respuestas
Los padres de Pretti se enteraron de su muerte a través de un periodista, y denunciaron la falta de información por parte de las autoridades. Durante horas, intentaron contactar a agencias federales y hospitales sin obtener respuestas claras.
Finalmente, el médico forense del condado confirmó que el cuerpo correspondía a su hijo, aunque la familia aseguró que ninguna agencia federal se comunicó con ellos de inmediato.
Un hombre con pasión por la naturaleza
Además de su carrera médica, Pretti era amante del ciclismo, la naturaleza y los animales. Tenía un fuerte vínculo con su perro, Joule, que había fallecido recientemente, y se preocupaba por temas ambientales y el impacto de las políticas gubernamentales sobre el medio ambiente.
Sus vecinos lo describieron como tranquilo, generoso y de gran corazón, alguien que siempre intervenía para ayudar cuando surgía algún problema en el vecindario.


