En un contexto de tensiones políticas nacionales e internacionales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó este miércoles el compromiso de México con el envío de petróleo y ayuda humanitaria a Cuba, criticando a sectores opositores por su postura. La periodista Nancy Flores intervino durante la conferencia de prensa matutina para subrayar que la ayuda humanitaria debería ser un principio incuestionable para cualquier actor político, independencia de afiliaciones o intereses partidistas.

Un llamado ético en la “Mañanera”
Flores señaló que negarse a respaldar un esfuerzo humanitario, especialmente en situaciones de crisis, va en contra de los valores mínimos de solidaridad que deberían guiar a cualquier gobernante. Sheinbaum tomó ese argumento como base para defender la política de su administración con relación a Cuba, describiendo el apoyo en curso no como una acción improvisada, sino como continuidad de una tradición histórica de la política exterior mexicana centrada en la soberanía, fraternidad y no intervención.
La presidenta recordó que México ha mantenido cooperación con Cuba a lo largo de distintas administraciones, tanto mediante contratos como por razones humanitarias. Aseguró que estas acciones forman parte de una política de solidaridad que data de años atrás y que responde a la Constitución y a la llamada Doctrina Estrada, que privilegia la no intervención y el respeto a los pueblos.

Respuesta a la oposición: ¿“regalo” o solidaridad?
Frente a las críticas de sectores de derecha que han calificado el apoyo como un “regalo” excesivo de recursos nacionales, Sheinbaum sostuvo que los envíos no comprometen el abasto interno de combustibles y no se realizan “a costa” de los mexicanos. Según la presidenta, solo una fracción muy pequeña de la producción total se destina a Cuba, y se trata de un gesto de apoyo solidario ante las dificultades energéticas que enfrenta la isla en medio de una crisis regional.

Este respaldo ocurre en un momento en que Cuba sufre reducciones en su suministro energético tradicional debido a interrupciones de Venezuela, lo que ha generado presión sobre su ya debilitado sistema eléctrico y logística energética.

