Estados Unidos dio un giro drástico en su política exterior. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para retirar al país de 66 organismos internacionales, incluidos 31 vinculados directamente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), bajo el argumento de que no defienden los intereses ni la soberanía estadounidense.
La decisión fue formalizada el miércoles 7 de enero y marca una de las rupturas más amplias de Washington con el sistema multilateral en décadas. Además de abandonar organismos, la orden instruye a dejar de suscribir tratados internacionales que, según la Casa Blanca, contravienen la seguridad, la economía y los valores de Estados Unidos.

El gobierno estadounidense justificó la medida al señalar que miles de millones de dólares de los contribuyentes han sido destinados a instituciones que, lejos de beneficiar al país, critican sus políticas internas y promueven agendas contrarias a sus prioridades nacionales.
Entre los organismos fuera del sistema de la ONU que dejarán de contar con participación y financiamiento estadounidense se encuentran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo y la Coalición de Libertad en Línea.
En el ámbito de la ONU, la orden ejecutiva contempla la salida de instancias clave como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), entre otros.
El documento oficial establece que todas las agencias federales deberán suspender de inmediato cualquier tipo de participación, cooperación o financiamiento con las entidades incluidas, tras una revisión integral ordenada por el propio Trump.

Según la Casa Blanca, el análisis concluyó que estos organismos operan en contra de los intereses nacionales, afectan la prosperidad económica y limitan la autonomía política de Estados Unidos al promover lo que calificaron como “agendas globalistas”.
Esta nueva ofensiva se suma a decisiones previas del mandatario, quien en meses anteriores ya había ordenado la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y el Acuerdo de París sobre cambio climático, del cual el país se desvinculó formalmente en 2025.
La Casa Blanca aseguró que la retirada permitirá redirigir recursos públicos hacia prioridades internas, fortalecer la independencia nacional y evitar que el dinero de los contribuyentes financie estructuras internacionales que, a su juicio, no representan a Estados Unidos.

