El gobierno cubano aseguró que no existe actualmente una mesa formal de diálogo con Estados Unidos, pese al aumento de tensiones derivadas de las recientes medidas económicas impulsadas por Washington.
El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío aclaró que, aunque se mantienen intercambios diplomáticos limitados, estos se concentran en temas específicos como migración y combate al narcotráfico, y no representan una negociación política integral entre ambos países.
Sanciones elevan la tensión bilateral

La postura de La Habana surge luego de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara un endurecimiento de las sanciones contra la isla. Entre las medidas más relevantes, se contempla la posibilidad de imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, lo que incrementa la presión económica sobre el gobierno cubano.

Frente a estas acciones, autoridades cubanas reiteraron que mantienen disposición para un diálogo informal basado en el respeto mutuo, pero rechazaron cualquier negociación que implique modificar su modelo político.
Crisis energética y económica en la isla
El escenario se complica debido a la dependencia energética del país. Actualmente, Cuba solo produce alrededor del 40% del petróleo que consume, por lo que depende del suministro externo, principalmente de Venezuela, México y Rusia.

Además, el impacto económico de las sanciones continúa creciendo. Según estimaciones oficiales, las restricciones internacionales generaron pérdidas millonarias en el último año, agravando problemas como apagones, escasez de productos básicos y dificultades en la producción nacional.
Estrategia cubana ante el bloqueo
Funcionarios cubanos aseguran que el país se prepara para enfrentar el panorama con medidas de austeridad, reorganización económica y búsqueda de alternativas energéticas. Sin embargo, evitaron revelar estrategias específicas para garantizar el abasto de combustible en el futuro inmediato.

