En una escalada diplomática sin precedentes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, envió este domingo un mensaje formal al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en el que vincula directamente su política expansionista sobre Groenlandia con el hecho de no haber recibido el Premio Nobel de la Paz.

La filtración del mensaje, confirmada esta mañana por la oficina del primer ministro noruego y publicada originalmente por medios como PBS y EFE, revela un tono desafiante por parte del mandatario estadounidense. En el texto, Trump arremete contra el Comité Nobel:
“Dado que su país decidió no darme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras MÁS, ya no siento la obligación de pensar puramente en la Paz, aunque siempre será predominante, pero ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para los Estados Unidos de América”.

nmediatamente después de esta declaración, el mensaje reitera su intención de tomar el control total de Groenlandia, argumentando que Dinamarca es “incapaz” de proteger el territorio frente a las ambiciones de Rusia y China. Trump concluyó su misiva con una sentencia tajante: “El mundo no estará seguro a menos que tengamos un control completo y total de Groenlandia”.
El malestar de Trump se intensificó tras los eventos del pasado 15 de enero en la Casa Blanca. Durante una visita oficial, la líder venezolana María Corina Machado —ganadora del Nobel de la Paz 2025— entregó simbólicamente su medalla al presidente Trump como gesto de gratitud por la intervención que depuso a Nicolás Maduro a principios de este mes.

Aunque el gesto fue celebrado por Trump en sus redes sociales como un “honor extraordinario”, el Instituto Nobel Noruego reaccionó rápidamente aclarando que el premio es “estrictamente intransferible” y que el título de laureado pertenece únicamente a quien lo recibe originalmente, no a quien posee la medalla física.
La respuesta de los países nórdicos no se ha hecho esperar. El primer ministro Støre recordó públicamente que el Gobierno de Noruega no tiene injerencia en las decisiones del Comité Nobel, el cual es un órgano independiente. Por su parte, el Gobierno de Dinamarca y las autoridades autónomas de Groenlandia han reiterado su lema: “Groenlandia no está en venta”.

Sin embargo, Washington ya ha comenzado a aplicar medidas de presión:
- Aranceles: Se han anunciado gravámenes del 10% a las importaciones provenientes de Noruega, Dinamarca y Finlandia.
- Presión militar: Trump ha sugerido que la permanencia de estos países en la OTAN podría estar condicionada a su cooperación en la “seguridad del Ártico”, concepto bajo el cual justifica la adquisición de la isla.
A pesar de que el 14 de enero se anunció un “grupo de trabajo de alto nivel” para discutir las discrepancias entre Copenhague y Washington, la retórica del mensaje enviado a Noruega sugiere que la vía del diálogo se está estrechando. Los aliados europeos han calificado la postura de Trump como una “amenaza a la soberanía nacional” y una forma de “venganza personal” por el prestigio esquivo del Nobel.


