En una operación coordinada llevada a cabo el 29 de diciembre de 2025, la Fiscalía General de la República (FGR) logró el aseguramiento de aproximadamente 70 mil litros de hidrocarburo robado, conocido popularmente como “huachicol”, en el municipio de Jalpa de Méndez, Tabasco. Este golpe se enmarca en los esfuerzos continuos por combatir el robo de combustible en regiones clave del país, donde la zona de la Chontalpa ha emergido como un foco crítico debido a la extensa red de ductos petroleros que la atraviesa.

El operativo involucró al Ministerio Público Federal, junto con agentes de la Agencia de Investigación Criminal, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Fiscalía General del Estado de Tabasco. Durante el cateo en un inmueble local, se descubrieron 83 contenedores con capacidad de mil litros cada uno, la mayoría llenos o parcialmente cargados con el combustible ilícito. Además, se incautaron una motobomba industrial y varios tramos de manguera utilizados para el trasiego del producto.
No se reportaron detenciones en el sitio, pero el predio quedó bajo custodia federal para avanzar en las indagatorias. Personal de Pemex y Protección Civil estatal colaboraron en el traslado seguro del hidrocarburo a instalaciones de almacenamiento autorizadas.

Este aseguramiento forma parte de una serie de acciones más amplias; por ejemplo, solo en noviembre de 2025, la FGR en Tabasco reportó el decomiso de 282 mil 885 litros de huachicol, la judicialización de 40 carpetas de investigación y la vinculación a proceso de 42 individuos por delitos relacionados con hidrocarburos.
Según reportes complementarios, este tipo de intervenciones han intensificado en Tabasco, con decomisos anuales que superan los 17 millones de litros en 2025, representando un aumento significativo respecto al año anterior. Operaciones similares en municipios como Cárdenas y Cunduacán destacan la persistencia del problema en la región, donde se han realizado cateos de gran escala, como uno en mayo que involucró 3 millones de litros en un complejo industrial.
Estos decomisos son un paso positivo en la batalla contra el huachicol, que no solo afecta las finanzas de Pemex sino también la seguridad pública, pero revelan la necesidad de estrategias más preventivas, como mayor inversión en tecnología de monitoreo de ductos, para atacar las raíces del problema en lugar de solo sus manifestaciones.


