Apenas arranca febrero de 2026 y la tensión diplomática ya está a tope. No es para menos: el ambiente entre la administración de Claudia Sheinbaum y el equipo de Donald Trump se siente más denso que de costumbre. El tema central no es otro que el suministro de petróleo a Cuba, una ficha de ajedrez que parece no moverse a pesar de los manotazos que llegan desde Washington.

Lo que se dice en la calle (y en los despachos)
La postura de Sheinbaum ha sido clarísima: México no va a cambiar su política exterior por presiones externas. Aunque desde el entorno de Trump se ha insistido en que el flujo de crudo hacia la isla debería cortarse para asfixiar al régimen cubano, la presidenta mexicana ha mantenido el timón firme.
- La postura oficial: Se apela a la “soberanía energética” y a la ayuda humanitaria.
- El ruido de Trump: Amenazas de aranceles o revisiones del T-MEC si México sigue dándole oxígeno a La Habana.
- La realidad: Los barcos de Pemex siguen zarpando. No es un secreto, pero sí un punto de fricción que muchos temen que escale.

¿Por qué importa esto ahora?
La verdad, Sheinbaum está jugando un juego de equilibrio bastante arriesgado. Por un lado, necesita llevar la fiesta en paz con su mayor socio comercial; por el otro, no puede permitirse parecer “dócil” ante las exigencias de Trump, especialmente con una base de votantes que valora la independencia de México.
“No somos una colonia“, es la frase que retumba cada vez que se toca el tema. Y aunque no lo digan con esas palabras exactas todos los días, el hecho de que el petróleo siga llegando a Cuba es el mensaje más fuerte que podrían enviar.
¿Qué sigue en este tablero?
La gran duda es cuánto aguantará la cuerda antes de romperse. Con Trump de vuelta, las sutilezas diplomáticas se fueron por la ventana, y cada barril enviado a Cuba se cuenta como una provocación en el despacho oval. Por ahora, Sheinbaum no ha dado ni un paso atrás, desmintiendo en la práctica cualquier rumor de que México se doblaría ante las exigencias del republicano.
Aunque nunca faltará la oposición que vea por el beneficio de Estados Unidos defendiendo las posturas agresivas del presidente de EEUU que actualmente se encuentra en graves aprietos tras la desclasificación de los archivos de Epstein

