CIUDAD DE MÉXICO – En medio de una de las batallas mediáticas y legales más intensas contra el Gobierno Federal por adeudos fiscales que superan los 60 mil millones de pesos, el magnate Ricardo Salinas Pliego ha quedado bajo los reflectores, pero no por sus ataques en redes sociales, sino por la precariedad laboral que impera en sus propias empresas.
Mientras el dueño de Grupo Salinas utiliza sus plataformas para cuestionar las políticas económicas actuales y calificar de “conformistas” a quienes ganan salarios bajos, la realidad dentro de Elektra y Banco Azteca cuenta una historia muy distinta.

Sueldos al límite de la legalidad
A pesar de su imagen de “generador de riqueza”, diversos reportes de portales de transparencia laboral y testimonios de trabajadores han revelado que la estructura salarial de sus principales unidades de negocio no llega ni al salario mínimo. Puestos críticos como cajeros y asesores de crédito perciben ingresos que rondan los 7,796 pesos mensuales, una cifra que el propio empresario ha tildado despectivamente de insuficiente para una vida digna, culpando a la “mentalidad” de los trabajadores y no a las empresas que pagan dichas sumas.

El recibo de la nómina como arma política
La controversia escaló a principios de este 2026, cuando se filtraron imágenes de los recibos de nómina de Grupo Salinas. En un movimiento inédito, el empresario ordenó imprimir leyendas donde se lee:
“Esto es lo que te quita el gobierno”
resaltando las retenciones de impuestos. Sin embargo, empleados han señalado que esta estrategia busca desviar la atención de un hecho fundamental: la negativa del empresario a aceptar el incremento del 13% al salario mínimo, el cual ha calificado como “irresponsable”.
“Es una burla que nos diga que el gobierno nos roba, cuando él se niega a subirnos el sueldo alegando que ‘perjudica la economía’, mientras sus ganancias siguen rompiendo récords”, comentó de forma anónima un empleado de una sucursal en el centro del país.

Justicia a cuentagotas
La narrativa de “eficiencia” de Salinas Pliego también se ha visto manchada por constantes litigios. El caso de la tienda Elektra embargada en Cancún por un ex-empleado que ganó una demanda tras años de abusos laborales es solo la punta del iceberg de una serie de conflictos legales que exponen una política de recursos humanos basada en el desgaste del trabajador.
Con la Suprema Corte de Justicia de la Nación estrechando el cerco sobre sus adeudos fiscales, la presión sobre el “Tío Richie” aumenta. Ya no se trata solo de los impuestos que no quiere pagar, sino de la calidad de vida de los miles de mexicanos que, según las críticas, son quienes realmente financian su lujoso estilo de vida con salarios que apenas alcanzan para la canasta básica.

